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Publicado en sábado, julio 5, 2008 Dos ediles socialistas en Estepona presentaron a la plana mayor de la Ejecutiva documentación sobre presuntas anomalías en la gestión municipal · En los encuentros estuvo presente Marisa Bustinduy.
Diario MálagaHoy
Algunas de las presuntas irregularidades que podrían haber justificado la intervención policial y judicial en el municipio de Estepona, en el marco de la operación Astapa, que implican al alcalde del municipio, el socialista Antonio Barrientos, eran conocidas por la Ejecutiva provincial del PSOE. Así lo certificaron a este periódico fuentes de la dirección provincial de esta formación, que informaron de la celebración de varios encuentros durante el pasado mandato en los que dos de los concejales de este partido en el Consistorio presentaron ante Bustinduy y otros miembros de la Ejecutiva diversa documentación en la que se ponía de relieve las supuestas anomalías cometidas por el regidor. Ante estos hechos, la reacción fue nula.
Las fuentes consultadas explicaron que los dos ediles que dieron el paso adelante para poner en conocimiento de los responsables de la organización todo lo que estaba ocurriendo en el equipo de gobierno fueron David Valadez, entonces portavoz socialista, y Cristina Alarcón. Ambos acudieron a esos encuentros con numerosos datos relativos a la firma de convenios urbanísticos, personal, contratos de las empresas municipales y la presunta contratación irregular de obras, entre otros asuntos.
¿Qué medidas adoptó la cúpula directiva del PSOE? Ninguna. Las fuentes consultadas fueron claras en este sentido: "La respuesta fue de mutismo". "Lo que se dijo, más o menos, es que no cabía la posibilidad de levantar la liebre porque las expectativas eran muy buenas en Estepona. Esa ha sido la posición de la Ejecutiva durante estos cuatro años", sentenciaron. Y todo ello en la víspera de unos comicios en los que los socialistas lograron once ediles y se mantuvieron al frente de la Alcaldía.
Toda la documentación antes mencionada fue expuesta tanto por Valadez como por Alarcón ante la plana mayor del PSOE malagueño, con Bustinduy al frente. Ella, según apuntaron las fuentes, estuvo acompañada en alguna de estas citas por el presidente de la formación, Juan Paniagua; el secretario de Organización, Francisco Fernández España, y el máximo responsable de Política Municipal, Luis Reina, entre otros. Incluso, se da la circunstancia de que en una de estas reuniones también participaron el alcalde y varios de los ediles ahora detenidos, así como numerosos miembros de la dirección local.
Este periódico trató de conocer la opinión de Bustinduy respecto a esta información, aunque no fue posible. No obstante, en algunas conversaciones privadas mantenidas por la secretaria general del PSOE y relacionadas con la labor de Barrientos, ésta habría aludido a la inexistencia de pruebas que permitiesen actuar en su contra. Una afirmación que, a tenor por los datos conocidos ahora, queda invalidada.
A pesar de las numerosas polémicas urbanísticas en las que ha estado implicado el regidor socialista, quien en numerosas ocasiones se ha enfrentado a la Junta de Andalucía, la dirección provincial siempre ha salido en su defensa. La propia Bustinduy calificó de "magnífica" su gestión en noviembre de 2006 y llegó a manifestar: "Lo que ocurre es que cualquier movimiento en materia de urbanismo, fundamentalmente en Estepona, provoca mucha expectación". Nunca más ajustado a la realidad tras lo sucedido el pasado lunes.
Tampoco fue posible contactar con Fernández España. Por el contrario, quien sí dio su punto de vista acerca de esta información fue el presidente de los socialistas malagueños, Juan Paniagua, quien negó haber tenido conocimiento de las denuncias presentadas por los dos ediles de Estepona y de que se presentasen los documentos antes mencionados en alguna reunión a la que él hubiese asistido. "Pero el criterio es que si alguien ve algo anómalo de algún compañero, pruebas en lo alto de la mesa y al juzgado", dijo. Paniagua sí admitió la celebración de encuentros a nivel interno con el fin de aclarar la situación que se vivía en el partido de Estepona, debido al enfrentamiento abierto entre Barrientos y Valadez...

Galeote denunció que una sentencia del TSJA, referida a un recurso presentado por la Subdelegación del Gobierno relativa a las productividades que percibían algunos trabajadores del Ayuntamiento de Estepona, llegó al Ayuntamiento en el año 2004, fue notificada a Valadez y ésta permaneció "enterrada" suponiendo unas pérdidas para el Ayuntamiento de Estepona de 1,8 millones de euros.
Pero Ricardo Galeote llevaba más documentación y habló de contrataciones, incluso de personas que habían estado trabajando en el Ayuntamiento, en la delegación de Bienestar Social en el tiempo que Valadez era concejal delegado, sin contrato y sin estar dados de alta en Seguridad Social.
Mientras que Galeote aseguraba que pondrá toda la documentación en manos de la asesoría jurídica del PP por si hubiese indicios de delito, el alcalde declinaba hacer ningún tipo de comentario al respecto...//
ATC
En otro orden de cosas hoy comienzan las declaraciones ante la jueza de las 17 personas delatadas por Valadez un mes después de la toma judicial de la alcaldía de Estepona con el nombramiento del delator de Astapa como alcalde.




Y no será porque lo que se debatió no tuviera importancia. Desde las acusaciones del Concejal del Partido Popular, Ricardo Galeote, quién parece haberse dado cuenta de la inexistencia de oposición hasta el momento, hasta la constatación de que la aparición de grupos independientes de medio pelo, no es sino la búsqueda de un espacio a la sombra del PSOE para coger un sueldo para sí y sus acólitos, excepción hecha, todo hay que decirlo, del habitual compañero de página. Galeote tomó una decisión compleja. Utilizar documentación que llevaba tiempo en los mentideros para dar un salto adelante. El tiempo dirá si ha sido consciente del alcance de su decisión. A partir de ayer, de su denuncia, solo queda el juzgado y, consiguientemente, la posible demostración de sus acusaciones tendrá un elevado coste político en quienes, a fecha de hoy, tienen todavía la responsabilidad del gobierno.

