30 septiembre 2008

(II) Los "apoderados" de Judah Binstock disponen de un contrato multimillonario por la recalificación de sus terrenos

La concejala de Urbanismo de Marbella cenó con Arturo Moya y Fernando Pinilla


Entrada a Marbella Marisol Yague y Arturo Moya



¿Se imaginan un contrato de Gestión Urbanística que, si se ejecuta, a los gestores les reporta unos beneficios aproximados de 5.000 millones de las antiguas pesetas? El equipo gestor de los terrenos de La Serranía, que incluye, entre otros, la finca "La Trinidad" de Judah Binstock y propiedades de otros malayos, dispone de varios contratos de gestión urbanística, alguno de ellos dotado con hasta 5.000 millones de las antiguas pesetas.

El Ayuntamiento de la saqueada Marbella pondrá “en carga” más de 15,8 millones de metros cuadrados de suelo urbanizable en los próximos ocho años. Y, tal y como informó extraconfidencial.com en su edición de ayer, entre los posibles beneficiarios se encuentra el magnate británico Judah Binstock. A tal fin –recalificación de al menos 517.347 metros cuadrados dentro del Plan Parcial “Nueva Marbella”-, el empresario de origen judío ha tejido una perfecta tela de araña de conexiones y contactos para obtener unas importantes plusvalías que, como decíamos, si nadie lo remedia, dejará de ingresar el esquilmado Ayuntamiento marbellí.
Un contrato de lujo
Existía un problema: la nueva alcaldesa de Marbella es Ángeles Muñoz, del Partido Popular. Binstock se rodeó de un equipo capaz de gestionar sus intereses en el término municipal malagueño. Y el hombre clave del magnate inglés no es otro que Arturo Moya. El empresario andaluz aterrizó en el Ayuntamiento de Marbella, como coordinador del PGOU, el encargado de vigilar y guiar el cumplimiento de determinados objetivos, directrices e instrucciones emanadas del supremo interés del que lo ha impuesto.
El mandato era claro y conciso: la venta y recalificación de parte de los terrenos de Binstock que se desarrollan por encima de la actual autopista A-7 y el Centro Comercial de la Cañada en Marbella a una sociedad inmobiliaria radicada en Salamanca. Esta maniobra urbanística permite a los hombres de Arturo Moya conseguir un contrato de Gestión Urbanística para “recalificar estos terrenos a buen fin”; es decir, que si lo consiguen obtienen unos beneficios de 5.000 millones de las antiguas pesetas. El mencionado contrato lo dispone el colaborador y socio de Arturo Moya, Fernando Pinilla, con el que este periódico intentó, sin éxito, entrar en contacto. Un acuerdo que permite a este último abandonar la dirección general de la empresa constructora Brues S.A. Un grupo constructor que se ha visto involucrado, supuestamente, en diversos escándalos urbanísticos (Casas Cuartel de la Guardia Civil en la época de Luis Roldán).
El equipo de gestores de Binstock se pavonea en los últimos días de haber cenado con la nueva concejala de Urbanismo del Ayuntamiento de Marbella, Laura Exteberria, en la primera semana de agosto. Anteriormente, y desde su puesto de coordinador general del PGOU, intentó convencer al redactor del POTA (Plan de Ordenación Territorial de Andalucía), José Segui, para que la nueva autopista A-7 prevista en el mencionado Plan no atravesara por la mitad los anteriores terrenos, “ya que con la ocupación de los carriles de la autovía mas las bandas de 200 metros de afección a uno y otro lado y con la topografía de acusada pendiente de los terrenos los convierte prácticamente en inviables para el desarrollo inmobiliario”, aseguraron a éste periódico expertos en la materia. Arturo Moya no logró convencer en este caso al mencionado Segui.
Conexiones muy positivas
Arturo Moya, incansable, y tras fracasar en esa gestión, y como coordinador del nuevo PGOU, logra trasladar el trayecto de la autovía prevista en el POTA hasta los límites superiores de los terrenos en cuestión, “bordeando los límites entre los términos municipales de Marbella y Ojen, con lo cual estas parcelas quedarían libres de dicha afección urbanística de la Autopista A-7”, aseguraron las mismas fuentes.
No era suficiente. La Junta de Andalucía acuerda intervenir el Ayuntamiento de Marbella y asumir las competencias urbanísticas nombrando una Junta Gestora. Por este motivo, Moya se encuentra en la calle, pero "no hay mal que por bien no venga", y Moya se incorpora como vicepresidente ejecutivo a la Federación Andaluza de Urbanizadores y crea el partido político local Causa Ciudadana con la intención de convertirse en el partido visagra del futuro Ayuntamiento de Marbella, asumiendo y controlando la poderosa Consejería de Urbanismo, a cambio de otorgar la mayoría a uno de los partidos nacionales en liza, PSOE o PP. Su gozo en un pozo: obtiene poco más de 700 votos, pese a la fuerte financiación.
El equipo de gestores de Judah Binstock, tras el fracaso electoral, se moviliza para conseguir la Gerencia de Urbanismo de Marbella y tiende sus conexiones hasta la sede nacional del Partido Popular en Madrid. Eso sí, como no podía ser de otra manera, con la intermediación de una importante Caja de Ahorros provincial, evidentemente, controlada por el PP. ¿Recuerdan la reciente visita de Ángel Acebes el pasado mes de agosto a Marbella y su encuentro con la alcaldesa Ángeles Muñoz? La trama se centra en Ávila...

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