Publicado en jueves, julio 10, 2008
UN PASO MÁS PARA EVITAR LAS ELECCIONES LIBRES
- El PSOE prepara su estrategia para seguir al frente de la alcaldía de Estepona
- Al descubierto el gran engaño de Chaves como máximo responsable de la degeneración urbanística
- Nombran como nuevo concejal en Estepona a un socialista amigo de Barrientos
El secretario general del PP-A, Antonio Sanz, justificó la disolución por el número de concejales imputados en el caso “Astapa” y acusó al PSOE de no querer adoptar esta iniciativa por tener un «pacto oculto» con estos ediles, algo que fue considerado insidioso por el PSOE.
Gracia dijo reconocer una contradicción en la que incurre, en su opinión, el presidente del PP-A, Javier Arenas, que se negó a disolver el Ayuntamiento de Marbella cuando era ministro de Administraciones Públicas para después reclamarla y acusar a la Junta de no controlar el urbanismo de la ciudad. Arenas reclamó a Coves intervenir por “alusiones personales”, a lo que accedió la presidenta tras un tira y afloja verbal, lo que motivó que también pidiera la palabra el coordinador de IUCA, Diego Valderas.
El líder del PP-A reconoció que estuvo de acuerdo con la Junta en no disolver en Marbella porque los informes de su ministerio coincidían con los de esta administración. Lo que no fue óbice para que Arenas afirmara que “nunca he alabado los controles urbanísticos de la Junta”, mientras acusó al PSOE de “alargar” la situación en Marbella para, a través de una gestora, tratar de ganar las elecciones.
Gracia declinó intervenir porque “tienen muy poca vergüenza” en referencia al PP, mientras que Arenas lo conminó a retirar el “insulto”. La situación provocó que Coves la calificara de “escándalo impropio”.
Al final, el portavoz socialista retiró sus palabras.
Hay que recordar que, ante la investigación policial y judicial que ha descubierto parte de la tostá en la que el PSOE está metido hasta el tuétano, como pasaba en Marbella, la obsesión del aparato socialista es ahora no perder el control institucional del Ayuntamiento para tener, al menos, un elemento de poder bajo su mando. Para ello, el PSOE está recurriendo a todo, incluso prometer no se sabe qué a los concejales expulsados para conservar su voto. La pregunta es por qué el PSOE, en lugar de promover la disolución del Ayuntamiento y la convocatoria de elecciones libres, se aferra a este tenebroso y oscuro proceso del que no podrá salir bien parado en ningún caso.
Decía ayer El Mundo que la actitud del PSOE se resume en que sus ediles y cargos locales están tratando de alcanzar un acuerdo verbal con los que hasta hace semanas eran sus compañeros de partido, y hoy imputados, para consensuar un nuevo alcalde socialista, que sustituirá al encarcelado Antonio Barrientos el próximo 15 de julio, fecha de celebración del pleno. Un pleno que va a suponer, ya estamos seguros, un escándalo político con pocos precedentes…
